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MENSAJE DEL PRESIDENTE DE FLASOG
- Dr. Samuel Karchmer

El primer mensaje que contiene este escrito es un tributo de reconocimiento, admiración e identificación a quienes concibieron y fundaron FLASOG; a quienes nos precedieron en posiciones directivas al frente de su gobierno manteniendo viva la llama de la fe y a quienes han sumado honestamente sus méritos y su trabajo diario al gran esfuerzo colectivo de la agrupación. La obra pasada y el intento actual de nuestra organización pretende estimular la superación de personas e instituciones haciendo a un lado intrascendentes vanidades.

Uno de los factores de más influencia en nuestra decisión de producir éste método de comunicación es el poder llegar a todos los ginecobstetras latinoamericanos que pertenecen a nuestras Sociedades filiales – y no sólo a los dirigentes de las mismas, que por razón natural cambian frecuentemente. La esencia de lo que es FLASOG, la intimidad de los procesos que lleva su existencia y el inmenso valor potencial que representa para el futuro el trabajar en un sentido de actuación colectiva.

El riesgo mayor que confrontamos, no es, precisamente, el de ignorar las novedades, los últimos hallazgos. No; es el de quebrantar lentamente nuestro rigor científico, hecho a imponer bases seguras a nuestros conocimientos, y a exigir pruebas antes de admitir la verdad de las cosas nuevas. Es el riesgo de olvidar la duda cartesiana, que ha sido la espina dorsal de nuestra postura científica. El torrente que vierte la literatura médica nos impide a menudo la reflexión serena y ahoga el juicio crítico. Lo que ganamos en erudición lo vamos perdiendo en sabiduría.

Aún quedan otros riesgos. Los prodigios de la técnica, que nos entusiasman y con facilidad nos alucinan, a veces nos hacen confundir la finura del procedimiento con el rigor del método. El instrumento complicado, maravilloso, se nos vuelve ayuda y, a la vez amenaza. Y luego, el vértigo de la prisa en que vivimos y el contagio del entusiasmo que llega a crear ilusiones colectivas y nos hace víctimas de las modas. ¿Quién duda que las estamos sufriendo?

En el fondo de todo esto, yo veo una forma de retorno al empirismo. Pero el de ahora se presenta con disfraz científico. El médico que padece éste mal no lo advierte. Pero no sólo de ciencia debe estar hecho el médico, no lo está así el de hoy y menos deberá estarlo el de mañana. La otra cara de su personalidad se llama cultura. No entraré en el tema. Sólo diré que sigo creyendo, que el médico, como científico, ha de ser hombre culto o no será, y sólo vuelvo a insistir en la necesidad imperiosa de fomentar en él un humanismo moderno “tanto más hondo y apasionado cuanto mayor sea la limitación impuesta por una educación científica exigente y unilateral”

Aparte del crecimiento de la formación en la ciencia y la cultura, aparte del ímpetu sostenido de renovar constantemente el bagaje intelectual, tarea que nos corresponde a nosotros mismos en el ámbito de nuestras escuelas, hay un factor que puede venir en nuestra ayuda: es la cooperación internacional. La concibo, en nuestro campo, como una disposición generosa de ánimo, compartida por todos, a lo ancho del mundo, para romper las barreras nacionales, que suelen encubrir egoísmos y suficiencias, cuando no recelos; para abrir puertas a las ideas ajenas, cualquiera que sea el país de donde vengan, con tal que sean fundadas; para cooperar en los proyectos de los demás, con tal de que sean nobles y prometedoras; para ayudar al desenvolvimiento de las escuelas científicas que, por pequeñas o recién surgidas, reclaman más apoyo; concibo que, esa cooperación como un impulso a la comprensión intelectual, de simpatía humana, de acercamiento universal.

Nada mejor que FLASOG para propiciar éste movimiento; que no hay profesión como la nuestra para aprender el secreto de convivencia y la ayuda. “Es que somos un grupo fundido en un mismo molde”.

Si bien es cierto que cada día tiene su verdad, tenemos derecho a creer que la doctrina científica médica actual, basada en el método científico, no se desmorone con facilidad como ha ocurrido con una gran parte de las creencias basadas en el empirismo. Sentimos que ésta es una época de oro de la medicina universal y que es menester apretar filas; robustecer la enseñanza médica, promover la enseñanza de graduados, ampliar y superar el trabajo hospitalario, proyectar la medicina preventiva y social, sostener el concepto integral y humanista de la medicina, facilitar la investigación científica, superar discordias y pequeñas rencillas, para no convertirnos en compañeros rechazados de un trecho del camino.

Debemos insistir sobre lo que quiere decir :
“ÉXITO DE GRUPO”: REUNIRSE EN EQUIPO ES EL PRINCIPIO...MANTENERSE EN EQUIPO ES EL PROGRESO, ......TRABAJAR EN EQUIPO ES EL ÉXITO.

Muchas gracIas.