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AUTONOMÍA DE LAS MUJERES, UN ASUNTO DE DERECHOS HUMANOS
- PÍO IVÁN GÓMEZ SÁNCHEZ.
MD, MSc, FACOG

Profesor Titular Universidad Nacional de Colombia
Asesor Médico Senior IPPF/RHO

Nuestra región en la que más de 20 millones de mujeres tienen demanda insatisfecha en anticoncepción, tiene algunas de las leyes más restrictivas sobre aborto en el mundo y el 95% de los abortos son inseguros, lo que conlleva a morbilidad y mortalidad materna. Las investigaciones han demostrado que los países sin barreras a la anticoncepción, educación sexual y acceso legal al aborto han reducido sustancialmente la tasa de mortalidad materna e infantil y presentan la menor tasa de abortos inducidos.

Quienes llevamos varios años trabajando en Salud Sexual y Salud Reproductiva hemos asistido a innumerables congresos, foros, comités, etc., tendientes a reducir la mortalidad materna y hoy día, si contrastamos con la realidad del momento nos embarga una sensación de impotencia, nos angustia la inequidad, la negligencia e injusticia social y es cuando más cobran vigencia las palabras del expresidente de la Federación Internacional de Obstetricia y Ginecología (FIGO) profesor Mahmould Fathalla: "Las mujeres no están muriendo por causas que no podemos evitar... están muriendo debido a que la sociedad considera que sus vidas no valen el precio de salvarlas".

La mortalidad materna es apenas la punta visible de un gran iceberg que representa una problemática mucho más compleja. Como profesionales de la salud nos ha tomado mucho tiempo comprender este fenómeno dentro de un contexto más amplio de derechos humanos y cambio social. Estamos comprometidos en la lucha contra las actitudes injustas y desiguales acerca del valor de las vidas humanas, particularmente, las vidas de las mujeres. Es una lucha en la cual las mujeres son las víctimas pero también pueden ser protagonistas para hacer el cambio.

Ahora entendemos mejor el tema de la morbi-mortalidad materna en este contexto más global y hemos comprendido que somos parte de una lucha más amplia, que necesita perspectivas nuevas para problemas que nos aquejan hace mucho tiempo, como la mortalidad materna. Como profesionales de la salud avalamos las recomendaciones internacionales y entendemos la salud como un derecho social el cual se expresa en las diversas obligaciones que los Estados deben cumplir de conformidad con las convenciones, protocolos y declaraciones internacionales que han suscrito. El enfoque actual de salud se basa en los derechos humanos reconociendo que las personas somos titulares de derecho, lo que implica que hay otras personas obligadas a asegurar la vigencia los mismos: los gobiernos deben ser garantes de los derechos, las personas podemos reivindicarlos y las comunidades deben participar en los procesos de adopción de decisiones.

Los derechos sexuales y derechos reproductivos de las personas se sustentan en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, la titularidad de estos derechos señala que toda persona posee derechos naturales que deben ser reconocidos, respetados y garantizados por los gobiernos de manera obligatoria. En el ámbito internacional los diversos acuerdos alcanzados sobre derechos humanos tienen una mayor jerarquía que la legislación nacional. Lo establecido en el derecho internacional pasa a ser una obligación de los Estados con la ciudadanía y es un deber de los países el garantizar su efectivo cumplimiento.

La Organización Mundial de la Salud propuso los conceptos de Salud Sexual y de Salud Reproductiva, los cuales fueron aprobados en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, El Cairo, 1994 y ratificados en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing, 1995. El concepto de Salud Sexual y de Salud Reproductiva está centrado en las personas, hombres y mujeres, como sujetos activos en el ejercicio de sus derechos sexuales y derechos reproductivos, participando en el logro de una mejor calidad de vida personal, de sus parejas, de su familia y de la sociedad en general.

La salud materna, neonatal e infantil, son temas altamente relevantes para las sociedades y constituyen el centro de los derechos a la salud. Desde hace más de un siglo, las políticas de salud en el mundo han privilegiado la maternidad segura y la supervivencia infantil.

Actualmente se considera a la salud materna como un derecho humano y a las muertes maternas como una grave violación a los derechos humanos de las mujeres. En este contexto, es obligación de los gobiernos proteger los derechos de las mujeres a la vida, a la salud y a la igualdad.

Por lo anterior, es incomprensible que en pleno siglo XXI exista debate sobre si las mujeres pueden o no legalmente interrumpir un embarazo. Lamentablemente a veces éste se enfoca solo en el aborto sobre la falsa dicotomía de “pro-vida” (antiderechos) versus “pro-elección” (proderechos). Nadie está en contra de la vida, todas las personas estamos a favor de la vida, pero de la vida digna, con calidad y con la posibilidad de hacer elecciones.

Se nace con una serie de derechos que el Estado no nos otorga, sino que tiene que reconocérnoslos, constituyéndose estos derechos en límites al ejercicio del poder político.

Con un trabajo no finalizado de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, estamos ahora embarcados en el Desarrollo Sostenible, cuyo concepto lo definió en 1988 la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo como: el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

La Agenda de Desarrollo Post-2015 plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. El quinto es el lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas, y así garantizar el acceso universal a la salud sexual y salud reproductiva en un marco de derechos sexuales y derechos reproductivos de conformidad con el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y Desarrollo, la Plataforma de Acción de Beijing y los documentos finales de sus conferencias de seguimiento.

Monique Witting escribió: “Las mujeres aunque extremadamente visibles como seres sexuales permanecen invisibles como seres sociales”, ya es hora que nuestra sociedad tome conciencia de los derechos y la autonomía de la mujer para decidir sobre su cuerpo sea una realidad en todos nuestros países sin excepción alguna”.