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LA PRESCRIPCIÓN MÉDICA
- Dr. José Antonio Moreno Sánchez
Médico Gineco-Obstetra.
Director General Adjunto. Coordinación de Hospitales Federales de Referencia.
Secretaría de Salud. México

El ejercicio profesional del médico exige una permanente actualización, en concordancia con los avances de la medicina, que como ciencia, implica innovación y creatividad e investigación para encontrar nuevos medicamentos, tratamientos y técnicas de diagnóstico que alivien el dolor humano, devuelvan la salud perdida y permitan la prevención de múltiples enfermedades que aquejan a la colectividad.

Los medicamentos en los servicios médicos son considerados también como una forma de medir la conducta médica. El uso que hacemos los prescriptores de esta herramienta evidencia los conocimientos, aptitudes, valores éticos y humanos y hasta la personalidad. Con su trabajo, el médico efectúa el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de la enfermedad. Su actividad profesional se dirige al ser humano enfermo. Por ello debe mostrar en todo momento un comportamiento ético incuestionable. La responsabilidad de sanar a otro le exige una conducta congruente.

Una de las consecuencias inmediatas de la prescripción inapropiada de medicamentos, sobre todo de antibióticos, es la aparición de gérmenes resistentes a los antimicrobianos más seguros y baratos, con el consecuente incremento de la morbilidad y la mortalidad de la población y del costo de los servicios de salud. Por ello los problemas de prescripción constituyen un factor determinante de la calidad de la asistencia médica.

A partir de la premisa: No hay enfermedades sino enfermos, se debe evaluar cada caso de manera individual, considerando las particularidades de cada paciente, de este modo llegaremos a la prescripción idónea que le ofrezca mayores beneficios, no solo en su estado general de salud, también el que menor gasto le ocasione, le sea fácil de conseguir, que no le cause efectos secundarios o cuando menos que estos sean mínimos y tolerables y que vaya orientada a lograr el pronto restablecimiento.

La prescripción médica además no debe ser modificada por personas ajenas que, en aras de vender productos, reemplazan de manera arbitraria lo que el médico indicó y ofrecen o sugieren otro tipo de productos o sustancias con algún parecido y generalmente induciendo la aceptación mediante estrategias de mercadotecnia que terminan en la venta de sus productos.

La prescripción intuitiva o empírica puede generar desconfianza y deteriorar la relación médico-paciente, esencial en el acto médico. Esto, además, diluye la responsabilidad del profesional al crearse situaciones en que es imposible determinar si el medicamento prescrito o el sustituto pudieron causar una reacción indeseable.

El médico debe poseer conocimiento y asumir la responsabilidad ante lo que suceda por lo hecho o lo omitido. Así que se impone antes de la prescripción, la consideración de que cada paciente requiere lo específico para su problema de salud, nunca de más y mucho menos cuando deliberadamente el médico promueve el uso injustificado de un fármaco, influenciado por intereses o motivaciones de índole personal o por inseguridad disfrazada de “seguridad”, cuando en realidad lo que hace es impulsar la venta, protegerse de una posible inconformidad o la subestimación por parte del paciente, por “no recetarle”; como ejemplo más común está la prescripción injustificada de antibióticos al momento del alta en el posoperatorio mediato o tardío sin evidencias de infección vigente, cuando además ya se le administraron una o varias dosis de manera profiláctica.

En este orden de ideas, se impone la actualización del conocimiento en terapéutica, pero además considerar las opciones menos onerosas y las medidas no-farmacológicas posibles o alternativas, es decir que se medique solo cuando no hay otra opción. Además es conveniente cuestionar si siempre se prescribe algo para que el paciente “no se vaya a buscar otro médico” o para evitar el comentario de que “no se le dio nada a cambio del dinero que pagó por su consulta”. También una prescripción puede servir para interrumpir o reemplazar la conversación entre el médico y el paciente.

Hoy la prescripción exige conocimiento y técnica, metodología, recomendaciones y pautas de actuación basadas en las mejores evidencias disponibles mediante la búsqueda sistemática de respuestas a preguntas formuladas sobre problemas concretos.

En resumen, los fundamentos de la prescripción médica son: Criterios científicos racionales y principios éticos, que incluyen equilibradamente: libertad de prescripción, solidaridad con el paciente y conciencia de su existencia; respeto a su autonomía, indicaciones adecuadas y evitarle gastos innecesarios; así que para mejorar la prescripción será necesario promover el acceso a sistemas de información sobre fármacos, uso de guías clínicas y protocolos; formatos de recetas adecuados, formación suficiente y adecuada de los médicos; incorporación de criterios éticos en todos los aspectos, evaluación de la efectividad y eficacia de los medicamentos y mejores regulaciones sanitarias, esto constituye un gran desafío en el que cada uno de los involucrados en parte que nos corresponde, tenemos una responsabilidad permanente y trascendental.